Acabado de la madera

Barnices sobre aglomerado

Barnices sintéticos en distintos tonos, aplicados sobre aglomerado.

Todas las maderas necesitan un acabado, porque cuando han perdido la protección natural que le proporciona su corteza, aun­que al principio parezcan atractivas en es­tado natural, pierden enseguida ese atrac­tivo y se comban o ensucian. Y además de adquirir un aspecto feo, se dañan con facili­dad y envejecen pronto.

Los antiguos artesanos dedicaban años a aprender el modo de crear y aplicar delica­dos productos de acabados, corno el barniz de muñequilla. Pero en la actualidad hay muchísimos productos fáciles de aplicar, en una gama que va desde las variedades prác­ticamente transparentes, que complemen­tan y protegen la madera sin cambiar su co­lor original, hasta las que la oscurecen o le añaden un color moderno y brillante sin ocultar sus venas características.

Estos modernos productos han reempla­zado a los sistemas antiguos y más frágiles, como el barniz de goma laca, que se aplica a muñequilla. Este se usa todavía en muebles de calidad, porque da un toque reluciente y majestuoso, pero su aplicación requiere una mano experimentada que debe reservarse para el experto. Además, resiste muy poco el calor y el agua, mientras que los barnices sintéticos, que dan un toque final también muy agradable, resultan más fáciles de apli­car y mucho más resistentes. Hay asimismo varios preparados comerciales sustitutivos del barniz de goma laca, más fáciles de apli­car y bastante más resistentes al alcohol y al agua. Pero incluso estos necesitan una aplicación cuidadosa y tienen poca resis­tencia al calor.

Encerado

La cera es uno de los productos protectores más sencillos de aplicar. Da un brillo bonito y suave, de tono ligeramente amarillo. Pero sobre el barniz así obtenido se quedan mar­cadas las huellas dactilares y los contornos de los objetos, y además resiste poco el ca­lor. Por eso es mejor aplicarlo sobre superfi­cies de adorno o en objetos que no se vayan a tocar con las manos.

El encerado se hacía antes con cera de abe­ja, a menudo mezclada con una cera obte­nida de las hojas de una planta brasileña. Pero hoy en día se vende cera para barniz bajo distintos nombres comerciales, e in­cluso la puede preparar uno mismo en casa (ver más adelante). Los preparados comer­ciales suelen llevar silicona y aditivos que mejoran sus cualidades protectoras o aña­den un olor agradable a la cera.

Uno de los mejores procedimientos de aca­bado es el consistente en dar una o dos ma­nos de barniz plástico y a continuación otra de cera, aunque también se puede dar esta sin las primeras manos. En todo caso, hay que aplicarla con un paño y en poca canti­dad y sacar brillo con un paño limpio o un cepillo suave. Volver a dar cera y sacar brillo de nuevo. Repetir esta operación cada dos días, para que la cera se seque bien hasta que se consiga un brillo profundo y uni­forme. Si se frota con estropajo de acero muy fino se obtiene una superficie suave y resistente pero menos lustrosa.

Cómo hacer cera para barniz

Se necesita: Cera de abeja y Aguarrás.

  • Picar la cera sobre un recipiente metido en agua caliente. Añadir aguarrás de forma que quede cubierta la cera, y remover hasta que se forme una pasta.
  • Se puede hacer esta operación sin meter el recipiente en agua caliente, pero entonces la cera tardará más en disolverse. No acercar nunca una llama a la mezcla, porque tanto el aguarrás como sus vapores son muy inflamables. No calentar nunca directamente so­bre el fuego.
  • Para colorear el barniz pueden añadirse colorantes en polvo (que se compran en tiendas de material para bellas artes) o negro de humo. En este caso, conviene probar an­tes sobre un trozo de madera que no sirva o sobre una zona que no se vea mucho. Es una precaución que debe tomarse siempre que se haga algo por primera vez.
  • Remover bien la pasta y dejarla reposar en un recipiente herméticamente cerrado.

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