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¿Cómo unir madera?

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¿Cómo calar?

La sierra de calar no sólo se usa para fabricar cual­quier clase de juguetes, sino que también se pue­de utilizar sobre toda cla­se de metales e incluso de plásticos.

Mesa de aserrar

Un accesorio imprescindible es esta mesa de aserrar, para un ma­nejo fácil de la sierra en su avance.

Hoja de sierra

La hoja de sierra se monta sin excesiva tensión. Los dientes estarán orientados hacia la mano.

Posición de la sierra

La posición de la sierra es impor­tante. Debe mantenerse normal a la superficie del material.

Sierra eléctrica

Más cómoda es la sierra eléctrica, a la que se pueden acoplar otros ac­cesorios (taladrado y pulido).

Hoja de sierra especial

Para cualquier trabajo de calado se dispone de una hoja de sierra especial.

Extensión del arco

Según la extensión del arco se pue­den trabajar objetos de distinta pro­fundidad. La sierra eléctrica se reco­mienda para marqueteros apasiona­dos. Se utilizan las mismas hojas para la sierra manual o eléctrica.

Trabajar con metales

Se pueden trabajar incluso metales, para los cuales existen hojas de ma­yor dureza.

Circulos interiores

Los círculos interiores se trazan primero en la madera y, tras una perforación, se introduce la sierra para el calado.

Montando la hoja de sierra

La hoja de sierra montada ya al man­go se pasa por el agujero y se fija en el otro extremo del arco.

Cortes redondos

Para realizar cortes redondos se gira el objeto sobre la mesa de aserrar. Manténgase la sierra bien sujeta.

Hojas de sierra

Las hojas de sierra. De izquierda a derecha: para madera (fina, gruesa y en hélice), plásticos y para metales.

PLanchas de plástico

Las planchas de plástico no se des­portillan si se trabajan cuidadosa­mente con una hoja fina.

Es importante para todos los casos contar con una suficiente protección de manos y ojos.

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¿Cómo hacer el trazado y marcado?

Al que le gusta trabajar la madera y hacer construcciones con este material le conviene conocer algo del lenguaje gráfico que emplea el carpintero. Así se logra una inmediata identificación de las piezas y de los labrados a realizar, así como cierta facilidad en el posterior montaje.

Este lenguaje nos ahorrará tiempo y evitará confusiones en las distintas etapas de los procesos de trabajo, al propio tiempo que nos orientará sobre el ajuste de las piezas que tengan que ensamblarse.

El dibujo más usual es el triángulo, el cual si se dibuja fragmentariamente sobre diversos elementos indica inmediatamente cómo deben disponerse entre sí. Cuando no basta el dibujo, se añaden algunas cifras.

Además aquí se explica cómo se puede trazar un círculo sin compás y marcar un plafón o tabla para que se ajuste a un contorno irregular.

Elementos auxiliares

Los elementos auxiliares: Para marcar se utiliza la punta de trazar y el gramil, que dan el camino a seguir gracias al surco que producen. Para trazar o tantear se utiliza el lápiz, que no daña la madera. La escuadra servirá para trazar perpendiculares a un lado.

Garabato

Con este garabato se determina el primer proceso de planeado en cualquier pieza que haya que cepillar. La cara que lo contenga será la que servirá de referencia para los escuadrados posteriores y marcar en ella los labrados básicos que tengan que realizarse.

Tablas macizas

Las tablas macizas que deban constituir por acoplamiento un tablero, antes de ser cortadas por los extremos serán marcadas con un triángulo que abarque todos los elementos a unir, evitando así en el montaje y encolado invertir el orden en que deben disponerse.

Marcos

También los marcos han de señalarse antes de su labrado y ensamblado. Para efectuar esta operación, conviene utilizar un lápiz que disponga de una mina blanda para poder de este modo eliminar fácilmente su trazo con un somero lijado.

Laterales

Los travesaños y laterales de un armario deben marcarse antes de realizarse su encolado para que, una vez efectuado esto, puedan identificarse rápidamente. También en este mismo caso se hace servir el triángulo como un símbolo muy válido. Utilizado en la testa, servirá para distinguir las diferentes piezas y, en cambio, dibujados en los lados revelará la disposición del montaje. Cuando, como ocurre en el presente grabado, se pueden confundir dos grupos iguales, entonces se debe recurrir al empleo de números.

Gramil

El gramil tiene que mantenerse apretado contra el canto que sirve de guía para trazar una paralela y alcanzar una marca regular. Con el gramil de dos brazos se pueden trazar dos señales diferentes sin tener que cambiar alternadamente la medida y confeccionarlo uno mismo: se emplean dos varillas de 8 mm, en las que se hincan en sus extremos dos puntas aguzadas. Con un trozo de madera de 70 x 40 x 30 mm se confecciona una caja para albergar las dos varillas y entre ellas una cuña ligeramente cónica que mantendrá en la posición requerida ambas varillas.

Punzón

Si no se dispone de gramil para trazar una paralela se recurrirá a un punzón o punta de trazar: se coloca un listón en la posición adecuada y se marca resiguiendo el canto del mismo. Atención: Sujetar el listón con dos apretadores para evitar que el punzón se mueva.

Marcar agujeros

Marcar dos agujeros que se correspondan es sencillo con los accesorios adecuados. Se realiza el alojamiento en la primera pieza, se introduce el accesorio y se encara la otra pieza. presionando para que se señale el centro del agujero, que se hará en el segundo tiempo.

Las bisagras y pernos se presentan en el lugar que les corresponde y con el punzón se marcan los agujeros que se tendrán que practicar. Se hincará bien la punta para que sirva de guía a la herramienta con que se hace la penetración, en especial si se realiza un taladrado.

Compas

Si se carece de compás se podrá trazar un círculo sobre cualquier superficie así: a una tira de material resistente se prac¬tica una muesca que sirva de guía al lápiz; según el radio que convenga, se hinca una punta que atraviese la tira. El agujero así producido se masillará.

Chapas

Las chapas que tienen que acoplarse para revestir una superficie se han de marcar con un número que corresponda al de la placa. Esto es importante cuando son varias las placas que deben rechaparse. Los números determinan, al ser recompuestos, la dirección del veteado que se ha dispuesto con antelación. Atención: márquese siempre por el revés, para evitar que restos de mina de plomo o de tiza (pese a haberlos aparentemente borrado) se introduzcan en los poros de la chapa y vuelvan a aparecer cuando se dé el tratamiento superficial.

Galgado

Galgado de un plafón que ha de ajustarse a un contorno irregular: se apoya el lápiz contra un taco de madera (que tendrá de 5 a 10 mm más que la separación entre el plafón y lo que se quiere rellenar) y se resigue el contorno. Al recortarse el plafón, éste encajará.

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¿Cómo taladrar madera?

La madera es, con mucho, el material más utilizado por el aficionado, ya que generalmente es ligera, además de sólida y elásti­ca. Puede someterse a esfuerzos importantes y ma­nejarse sin grandes dificul­tades. Una de las técnicas más simples es el taladra­do. Como en cualquier operación de bricolaje, existen algunos trucos y mañas que deben ser te­nidos en cuenta por el aficionado si quiere simplifi­car su trabajo. Procuramos mostrarlos en estas leccio­nes, además de señalar cómo se manejan correcta­mente los accesorios de la máquina universal y cómo se utilizan los berbiquís y también el modo de aplicar las plantillas para efec­tuar el taladrado.

ApuntadoLo que en el taladrado de metal o plás­tico se llama graneteado, en la madera se denomina «apuntado». Para ello se utiliza un punzón, a ser posible afilado cuadrangularmente. Con ello podremos guiar con exactitud la broca, ya que, de lo contrario, podría «escaparse».

BerbequíPara taladros de diámetro entre unos 6 y 32 mm se utiliza una barrena es­piral, que proporciona un buen «cami­no» a la broca, sobre todo si se trata de piezas de madera gruesa. Aquí se uti­liza un berbequí manual con mango arqueado.

Barrena

Las barrenas espirales se introducen en la madera como tales barrenas. Hay que taladrar la pieza hasta que la punta centradora asome por el lado opuesto. A continuación se taladra por este lado, pues, de lo contrario, suele astillarse la madera.

Broca

Para taladros mayores (con un diáme­tro de 22 a 78 mm) se utilizan brocas de boca graduable, las cuales sólo pueden retenerse mediante un porta-brocas. Si se trata de taladrar madera dura no hay que presionar demasiado, sino penetrar poco a poco.

Avellanador

Si las cabezas de los tornillos resultan molestas por motivos ópticos o técnicos en una pieza de madera, se empo­tran en ella. Esto se realiza mediante el avellanador (fresa de punta cónica), para lo cual se requiere una taladrado­ra (manual o mecánica).

Disimular

Tras el avellanado para alojar la cabe­za del tornillo, se realiza en el centro exacto de la perforación, con la broca más delgada, el taladrado para inser­tar el cuello del tornillo y la rosca. Con un taquillo cilíndrico de madera se di­simulará la cabeza del tornillo alojado.

Taladrar oblicuamente

Para taladrar la madera oblicuamente se recomienda una plantilla auxiliar. Es imprescindible colocar al principio el taladro verticalmente e iniciar la in­clinación eficaz según la plantilla cuan­do se ha profundizado unos 2 mm. Todo ello con la máquina en marcha.

Taladros ciegos

Para taladrados ciegos hasta una pro­fundidad determinada se necesita un tope, que puede confeccionarse tala­drando una pieza de madera cuadran­gular, de modo que forme como un casquillo. Hay que cortar el taco según la longitud requerida.

Tirafondo

Avellanado para cabezas de tirafondo. Para ello se utilizan avellanadores o brocas con escariador cónico reteni­dos al porta-brocas. La penetración se gradúa en la columna mediante una arandela con pasador roscado. Debe evitarse que resalte el tirafondo.

Broca para metal

Si hay que taladrar metal y madera en una sola fase de trabajo, en nuestro caso, una placa de aluminio, deberá utilizarse una broca para metales. Se graneteará previamente el metal. El avance y velocidad del taladrado se adecuan al material más duro.

Broca par ametal duro

Para taladrar metal y madera en una sola fase de trabajo hay que unir am­bos materiales (úsense cárceles). Si el metal es muy grueso, durante el tala­drado se refrigerará con agua. Aten­ción: El agua en combinación con al­gunos metales tiñe ciertas maderas.

Taladrado previo

Taladrado previo para una caja o mor­taja. Para ello se utiliza una broca con punta centradora. Primero, se dibuja el agujero en la caja y luego se perfora sucesivamente, de modo que casi se muerdan los agujeros. Las puntas de ambos lados se eliminan con un formón.

Perforaciones semicirculares

Las perforaciones semicirculares no pueden realizarse directamente, ya que la broca sin guía se escaparía. Hay un truco para ello: colóquese junto a la pieza otro listón auxiliar y unidos am­bos por cárceles. La propia junta ser­virá de guía a la broca.

Maderas duras

Debajo de las maderas retenidas entre sí se colocará un trozo cualquiera de madera. Así se consigue que, al salir la broca por la cara opuesta, no ocasio­ne astillas. Si se trata de maderas du­ras utilícense brocas con punta de widia.

Perforaciones de gran diámetro

Perforaciones de gran diámetro o asi­métricas en tablero contrachapeado o aglomerado son de difícil ejecución. Cuando el material no rebasa 25 mm, se puede hacer un agujero previo con ayuda de una barrena y contornearlo mediante una escofina (cola de rata).

Es importante para todos los casos contar con una suficiente protección de manos y ojos.

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